domingo, 24 de abril de 2011

FLECHA IBERICA 2011

ÁLBUM DE FOTOS
Llegó Viernes Santo y afortunadamente las malísimas predicciones meteorológicas se suavizaron un poco aunque seguían siendo de lluvia y viento en toda España.
Las 16:30 hora prefijada para la concentración en la plaza de Santa Margarita, como es tradicional en el bar Scala, fuimos llegando puntualmente y acomodando las bolsas preparadas tanto en el coche de Toñi, esposa de Mario, como del club cuya conductora iba a ser Cristina compañera de Raul.
Como anécdota y para que luego Raul me siga llamando el palabricas, tuve que ir a mi casa sorteando penitentes y calles cortadas por las procesiones (que al final no salieron) a por las lucecitas que me había encargado y que no le había llevado.
Terminados los acoplamientos y dispuestos para la salida, fotografía de rigor, ya con los nervios en la barriga y locos por empezar la hazaña con la tremenda duda del tiempo que nos iba a hacer.

Como suelo decir, al tran-tran, carretera y manta, enseguida descubrimos que el viento nos iba a favorecer como así fue al menos hasta Castellar y que la temperatura era alta para la ropa que nos habíamos puesto, pero que posiblemente era la adecuada en cuanto el sol desapareciera como así fue.

Llegamos a Santisteban, donde solemos sellar los controles y nos encontramos que está cerrado, por lo que tuvimos que desandar casi dos kilómetros y volver a Santisteban, sellamos en el Hotel de la entrada, tomamos un refrigerio y otra vez carretera y manta. En esta vuelta comprobamos que el viento nos había favorecido considerablemente, ya llevábamos más de 15 minutos de adelanto.
Pasamos Montizón y ya en Venta de los Santos empezó a chispear, viendo por el Oeste que por Santisteban, Navas y Arquillos estaba cayendo una buena manta de agua. De refilón y posiblemente por este tiempo perdido en el sellado nos cogió unos 10 minutos este chispeo que terminó pronto. El viento no nos perjudicaba ya que nos daba de costado a favor.
Entre dos luces tuvimos (El Villa) la primera avería, el soporte del faro se había desprendido debido a los irregular de la carretera y lo solventó con cinta aislante. El resto aprovechamos para ponernos los chalecos reflectantes y soltar líquido (mear). Así llegamos a Villamanrique donde tuvo que hacer lo propio Mario (con el soporte de las luces) y continuamos rumbo a Valdepeñas ya con las luces encendidas.
Aquí comprobamos que el aire nos iba a castigas de costado incluso de frente, pero desapareció este inconveniente en cuanto subimos a Torre de Juan Abad. Empezamos a hacer relevos por parejas para ir charlando y así tuvimos que ir aguantando a Mario que nos iba relatando las curvas y repechones que nos íbamos a encontrar cada kilómetro (o menos) (¡Que coñazo!).
La temperatura había bajado considerablemente y especialmente las manos notaron esta diferencia ya que llevábamos guantes cortos. Llegamos a Valdepeñas sobre las 11 de la noche, casi con hora y media de adelanto sobre el horario previsto; fuimos recibidos por la madre y señora de Mario, nos cambiamos de ropa y nos hincamos a continuación un aperitivo que nos había preparado la señora madre de Mario ¡Hoer que aperitivo! Eso fue una merendona, merendona, vamos una verdadera tripotada de lo que quisimos, (gachas manchegas (exquisitas), espaguetis, tortilla de patatas, pollo y chorizos, arroz con leche, natillas, torrijas, (seguro que se me olvida algo porque no comí de todo); el que no comió apenas fue el Mario que estaba desganaillo (¡Que buitre!).
Bueno que como pudimos nos levantamos de la mesa y como el de los garbanzos y sin apenas podernos montar en la borrica nos subimos y otra vez carretera y manta (y buena falta hubiera hecho). La temperatura había bajado bastante, 11º, el viento no se había calmado pero nos seguía dando a favor, así pues salimos de Valdepeñas, llegamos a La Membrilla y posteriormente a Manzanares.
A la entrada de Manzanares, con el suelo bastante mojado, lo que indicaba que había llovido hacia nada, nos encontramos con un control de la guardia civil, que yo creo que sorprendidos por ver a 4 ciclistas a las 2 de la mañana no nos dijeron nada, pero cuando reaccionaron nos siguió un coche para comprobar (me imagino) que no habían visto una aparición y que era real. Estuvimos charlando sobre si nos podían sellar el carnet de ruta, pero no tenían sello y nos remitieron al Parador (que era donde íbamos) donde muy amablemente la chica que estaba en recepción nos atendió, también como no, quedando súper-sorprendida de ver a 4 locos a las dos de la mañana vestidos de ciclista y diciendo que venían de Linares y que iban haciendo una jornada de 24 horas de bicicleta para llegar a Yepes a las 5 de la tarde.
Total que proseguimos hasta Arenas de San Juan, donde tuvimos que hacernos unas fotografías a la entrada y en un sitio característico para remitirlas como prueba de que habíamos estado allí de noche (serian las 3 más o menos). Proseguimos hasta Villarrubia de los ojos, pinchando por primera vez a la entrada y metiéndonos entre pecho y espalda el bocadillo de tortilla de patatas que Toñi nos había hecho con la sobrante de la cena. Hay que reseñar que el Mario nos amenizó con un verdadero trueno justo al descolgar el teléfono que le sonó, seguro que se rajó el culo y algo más ¡bárbaro!
Una vez recenados y arreglado el pinchazo proseguimos hasta Porzuna, no obstante hubo que volver a arreglar otro (o el mismo) pinchazo teniendo verdaderos problemas para hacerlo por lo difícil que es meter las cubiertas en estas ruedas Durace que llevo unos kilómetros más allá. Perdimos un poco de tiempo, pero llevábamos bastante adelanto.
Llegamos a Malagón haciendo relevos y paramos en una gasolinera que acababa de abrir, nos hincamos un pastelito y un café charlando con el dependiente que por cierto era también ciclista y continuamos hasta Porzuna donde en mitad de camino tanto a Raúl como a mí nos visitó la dama del sueño (yo no sabía lo que era eso), como todas las damas muy malo. Llegamos a Porzuna sellamos y tuvimos que continuar porque no había nada abierto para comer algo. Lo hicimos un poco más adelante en un restaurante de carretera que vimos abierto.
Ya había empezado a llover-chispear y así continuó hasta que llegamos al Molinillo una vez atravesado el Embalse de Abrahán (inmenso) que estaba rebosando, sellamos nuevamente y sin entretenernos continuamos hasta los Yébenes donde decidimos parar para comer, eran las 12 y cuarto; aquí habíamos quedado con Cristina para comer juntos, pero como siempre llegó tarde, a pesar de que no pudimos comer porque el comedor no lo habrían hasta las 13:30, así que nos machacamos un bocadillo y medio.

El sol mientras tanto había hecho su aparición y alumbraba en lo más alto no dejándonos hasta Yepes.
Decidimos tomar el postre en Mora y hacer coincidir este lugar con la hora 22 del recorrido para matar dos pájaros de un tiro, sellar el control y sellar el control de las 22 horas que es obligatorio; así lo hicimos y a las 3 en punto salimos parra Yepes que quedaban sólo 30 km. no sin antes habernos metido un cafelito y una torrijita con helado en el Hotel restaurante Los Conejos.
Al tran tran despacito para no llegar antes de tiempo y hacer coincidir el final del recorrido con las 24 horas fuimos contemplando el paisaje manchego, comentando cosas, incluso chistes hasta que llegamos a Yepes donde nos esperaba Cristina con el coche del club y Toño con su coche ya que este tenía que trabajar a las 7 de la tarde, por lo que una vez sellados los carnet de ruta y hechas las fotos de rigor de final de marcha a la entrada de Yepes nos despedimos.

Se podía continuar diciendo “y colorín colorado…..”, pero no es así; de aquí nos dirigimos en busca de los grupos de Valencia capitaneados por Domingo y Alfredo respectivamente, según noticias telefónicas estaban pasando las de Caín, con lluvia y viento (en contra) todo el camino. Nos los encontramos a la salida de Quero que habían estado parados por una tormenta de granizo, diluviaba en el encuentro, pero ahí estaban correando, jodidos y contentos. Me alegré muchísimo ver y saludar por un momento a Domingo, Miguelón, Alfredo, Cristóbal, Antonio, José Luis y otros (todos) que no recuerdo el nombre pero que son tan apreciados como los demás, incluso (aunque no lo saludé porque no paró) a Eloy (El conejo) y a uno que me pareció ser Raúl de Aranjuez y como no ver pasar a las gritonas súper-nenas y el resto de la comitiva que solo reconocí a la Señora de Cristóbal.
Nos acordamos en varias ocasiones del recorrido de Manolo Morente y de la mala pata que había tenido, hubiera disfrutado tanto como nosotros, pero bueno la vida es así y no hay que darle más vueltas. Habrá más ocasiones.
Y con esto sí que colorín colorado, hasta Linares por la autovía donde algunos aprovechamos para echar una cabeza illa ya que la confianza y fiabilidad de nuestra conductora es 100%.

3 comentarios:

arrea dijo...

Manuel, soy Javi de Cabra. Enhorabuena, máquina... ¡¡¡esto no se para!!! Me acuerdo un montón de vosotros... y de nuestra flecha. Quiero visitaros pronto. Un abrazo

RANDONNEURS ANDALUCIA dijo...

Hola Javi.
También nos acordamos nosotros de ti. Ya veo que sigues desaparecido en combate. No sabes lo que te estás perdiendo. Esto es la leche. Cada vez mas fácil y mejor.
¡Anímate que tienes tiempo!.
A ver si es verdad que nos vemos pronto, aunque sea para tomar una caña.
Un abrazo.

cucachispa dijo...

Què marcheta llevas¿
A este ritmo lo de Roma es pan comido.
Alfredo con sus caminos de Santiago por año con internos del psiquiatrico y tu con tus rutas religiosas voy a tener dos beatificaciones en la familia. ja ja jajaja.
La pròxima puede ser Jerusalen, no crees?
Espero que sigas con este espiritu tan bueno , y ya sabes Jerusalen esta a la vuelta de la esquina¡