Llegó la hora
de la verdad prevista en el calendario internacional de ultra fondo; fecha 10
de junio de 2014 con salida desde Villanueva de Córdoba, dicho sea de paso
ciudad bella, acogedora, cuna del jamón ibérico.
Antes
de la salida se realizó una rueda de prensa a fin de divulgar algunos
pormenores de la prueba a los que no daban crédito como 5 personas mayores, sin
curriculum profesional ciclista se habían atrevido a inscribirse en esta
prueba, reto, locura o como se le quiera llamar que se acepta cualquier
calificativo de buen grado.
El
mayor asombro fue cuando yo como organizador de la prueba expliqué como se iba
a tratar de desarrollar la prueba, haciendo por ejemplo el primer día casi 600
km., evidentemente sin dormir y así se hizo a pesar de las condiciones
meteorológicas no acompañaron.
La
Concejala de deportes y el ayuntamiento nos acogieron espléndidamente y
decididamente apuestan por este tipo de ciclismo que seguro dará muchos
beneficios a la ciudad, aunque no lo hacen precisamente por ese motivo sino por
apuesta por el deporte.
En
la rueda de prensa cada participante fue relatando su curriculum deportivo que
no profesional y enseguida descubrieron que no estaban ante 5 cantamañanas que
iban a tratar de hacer algo insólito y descabellado, sino que tenían bastantes
posibilidades de tener éxito, como afortunadamente así ha sido.
A la
llegada a Pozoblanco algunos nos dimos la vuelta continuando algunos hasta mas
allá de Peñarroya- Pueblo Nuevo.
Anécdota
curiosa es que con la euforia no miraron bien el recorrido y cuando se dieron
cuanta se habian colado unos 40 km. que tuvieron que desandar para tomar la
ruta correcta, ya tenian no 1.985 km. sino 2.065 km. por su mala cabeza. La
letra con sangre entra. ¡A espabilar!, verás como en lo sucesivo tienen mas
cuidado.
Cuando
retomaron la ruta y tomaron dirección Alanís descubrieron la primera
trampa, el asfalto no estaba mal, estaba pésimamente mal, ya era de noche por
todas partes con lo que en esas circunstancias tuvieron que realizar casi 50
km. llegando ya a Alanís con 2 horas de retraso respecto al horario más o menos
previsto. Allí comieron algo y repusieron un poco de energías proporcionadas
por el coche de control y al mismo tiempo de apoyo, poniendo en marcha una idea
que ha sido bastante eficaz y que no contraviene el reglamento toda vez que en
los puntos de control es donde únicamente se puede recibir apoyo logístico.
A la media
hora carretera y nuevamente en marcha, la noche estaba fresca en la sierra
norte de Sevilla, atravesando Cazalla de la Sierra hasta llegar al embalsa de del
Píntao para llegar al segundo control en Aracena. Allí en un restaurante a la
salida para Portugal volvieron a reponer fuerzas con unas
empanadas que llevó
Fran Vacas empujándolas con varias cervezas con limón que supieron a gloria. Ya
había amanecido, hacía fresco y el día se planteaba con bastante calor.
Sin
prisa pero sin pausa nuevamente en carretera hasta Rosal de la Frontera donde
comimos perdiendo casi dos horas ya que la comida tardaba y tardaba y lo que
iba a ser una comida rápida se convirtió en otra pérdida de tiempo de más de 1
hora.
Nuevamente carretera y
calor ahora, con más de 35 grados y camino de Lepe primero y después de Huelva
tuvieron que pararse cada 20-25 km. porque tanto el calor como el aire en
contra hacía mella y los bidones de agua caían que daba gusto, el punto de control
siguiente estaba en Lepe y después en el Rocío, que por cierto coincidiendo con
el regreso de los romeros también contribuyeron a acumular retraso llegando por
fin a Sevilla, concretamente en Bormujos con más de 4 horas de retraso y
maltrechos por las condiciones adversas que evidentemente no se habían tenido
en
cuenta a la hora de planificar los tiempos de paso.
En los aparta-hotel del grupo Vértice pudieron por
fin descansar fresquitos, aunque con poco tiempo ya que con el retraso
acumulado recortaron descanso (posiblemente un error) para contrarrestar
produciendo el efecto contrario.
La
salida de Sevilla hasta coger la N-IV fue otro de los motivos de pérdida de
tiempo ya que es un lio para los que no conocen las calles y como se tiene que
atravesar el Guadalquivir por puntos concretos pues un lio. Al final lo
consiguieron y llegaron a Sanlúcar de Barrameda, aprovecharon el control para
reponer fuerzas y machacarse unas cuantas cervecitas reponedoras.
Nueva
sorpresa, al ponerse nuevamente en marcha descubrieron que el viento, por
cierto en contra (como de costumbre) sopla fuerte, el grado de humedad es
insoportable y combinado con el calor una odisea. Como pudieron y atravesando
la zona más problemática por donde pudieron (autovías, vías de servicios, etc.)
llegaron hasta Conil que aún no siendo punto de control, aprovecharon para no
solo comer sino dormir ya que estaban exhaustos decidiendo a partir de ahora
cambiar la táctica de dormir por la tarde y rodar por la noche. Medida que creo
ajustada y mejor.
Efectivamente
a las 9 de la tarde se pusieron en marcha, el viento no había amainado ni la
dirección había cambiado, lo que les esperaba era de órdago, como así fue, no
obstante sin prisa pero sin pausas y relevando en la cabeza llegaron a Tarifa,
el puerto del Bugeo hasta el mirador del Estrecho lo subieron con un viento de
50 km/h con rachas de 70 km/h. a las 3 de la madrugada, tanto la guardia civil
como los coches que adelantaban o cruzaban no daban crédito a lo que estaban
viendo, pero no eran ovnis, eran 5 locos que se habían escapado de Villanueva
de Córdoba y que estaban escribiendo algo muy grande para el ciclismo, al menos
para ellos. En el refugio del mirador se tumbaron como media hora a reponer
fuerzas y resguardarse del frio y viento; a la media hora más o menos
continuaron dirección Algeciras, ahora ya si con bajada incluida y cosa
curiosa, al llegar a Algeciras el viento de calmó, más vale tarde que nunca.
A las 6 de la madrugada llegaron a los Ángeles,
pedanía de Jimena de la Frontera donde en el primer café que vieron se pararon
y se metieron entre pecho y espalda una tostada kilométrica, con aceite y
tomate como mandan los cánones y el café con leche correspondiente de ración y
media. Lo que les esperaba era nada menos que 50 km. de subida hasta Ronda que
en coche es dura pero en bici es un paseo por el infierno y la penalidad.
La
ruta continua y la carretera estaba abierta, Se tenía previsto haber dormido en
Ronda, pero ya se trastocaron los planes y hubo que buscar sobre la marcha
alojamiento en Antequera que se preveía llegar más o menos para la hora de
comer como así fue. Ayudados por las señoras (Ruth y Bea) de Fran Vacas y
Manolo Morente se encontró un hotel en el centro de Antequera donde a la
llegada descansaron lo que pudieron y comieron un buen menú que les supo a
gloria, bueno eso creo yo, porque en estas circunstancias la comida no pasa,
pero hay que comer y beber, comer y beber, comer y beber, bueno y dar pedales y no pensar.
Lo
mismo sobre las 9 de la tarde otra vez encima de la bici, lo primero que tenían
en frente era la subida al Torcal, la gente decía si estaban locos que como
iban a subir el Torcal con lo que llevaban encima, increíble pero cierto.
Subida al tran tran y la bajada como se pudo.
En Casabermeja nos encontramos con unas obras
que hacen desviar el recorrido por el interior dificultando el recorrido y la
señalización. No obstante al final llegan al embalse de Viñuelas donde Fran
Menor decide abandonar la aventura ya que el trasero le sangraba y no sabía dónde
apoyar las posaderas que estaban sangrando. Ya en la bajada del Torcal habían
decidido Eduardo y Juan Carlos dejar el grupo ya que el ritmo para ellos era
excesivo y además tenían problemas de sueño, con lo que de dividieron en dos
grupos Fran y Manolo Morente y Eduardo y Juan Carlos, momento en que Fran Menor
decide abandonar por cuestiones de tener
las posaderas en carne viva y no podía apoyar el culo en el sillín, bueno y
también porque la tarde anterior había hablado con la familia, todo sea dicho
de paso.
En el embalse
de Viñuelas arropado con una manta térmica que le dejó (creo) Eduardo compañero
venido de Euskadi junto con Juan Carlos (los vascos), esperó que lo socorrieran
para transportarlo a su domicilio aprovechando precisamente el seguro
SEGURA-BICI que tal firma obsequió a los componentes de la prueba como prueba
de apoyo por el ciclismo.
El grupo de los vascos
paró a dormir en Vélez Málaga y Fran y Manolo continuaron hasta Almería que fue
donde pararon a descansar y comer, siguiendo la táctica nueva emprendida en el
segundo día.
YA estaban
convencidos ambos grupos de que el plan previsto no se iba a cumplir con lo que
decidieron ir al ritmo que en cada momento les pidiera el cuerpo sin
preocuparse mucho por ese tema, si el preciso ya que el trabajo esperaba y los
días de permiso se acababan.
Atravesaron la
costa Tropical primero con el mar en plena calma, pero con mucho calor, en
especial al paso por el Ejido que debido a los plásticos reflectaba el calor y
los 3-4 grados se notaban.
A la salida de
Almería, a la altura del aeropuerto volvieron a coincidir juntándose
nuevamente, pero no yendo juntos nada más que hasta Carboneras donde los vascos
pararon a dormir y volvieron a disgregarse nuevamente.
Los paisajes
atravesados, paradisiacos, quedaron en las retinas de los participantes,
algunos piensan veranear con la familia.
Por la mañana
empezaron a subir desde San Juan de los Terreros a Pulpí, Huercal-Overa y hasta
el puerto de Sra. María de Nieva, que en poco más de 50 km. se ponen desde 0 de
altura en San Juan de los Terreros hasta 1085 metros. La subidita fue larga y
dura, las fuerzas ya son las que son.
Como se pudo llegaron hasta los Vélez Rubio y
Blanco, reponiendo fuerzas en el Rubio y hasta llegar a Puebla de Don Fabrique
donde comieron y descansaron un poco antes de salir para Siles ya que querían
aprovechar que las temperaturas no eran tan extremas como días anteriores para
llegar al menos hasta el siguiente control.
La gente no daba crédito como se podía dormir en el suelo, y eso que no sabían que llevaban nada más y nada menos que 5 días en marcha y casi 1.500 km. en las patas.
Atravesando la Sierra del Pinar por su puerto de
1.600 m. llegaron a la provincia de Jaén, que ya no dejarían hasta poco antes
de terminar la ruta, pasaron por Santiago de la Espada, repusieron nuevamente
fuerzas y atravesando toda la Sierra de Cazorla Segura y
las Villas llegaron
primero a Siles, bajando por el puerto de la Canalica y Fran y Manolo
continuaron hasta Puente de Génave donde durmieron, cambiando nuevamente el
planing. Los vascos lo hicieron en Santiago de la Espada.
Por fin llegó
el último día, el deseado pero a la vez el temido. Como se pudo se llegó hasta
La Carolina que al llegar un grupo tan temprano y el otro con bastante
diferencia no pudieron agasajarnos como se tenía previsto. El retraso
acumulado, casi de un día, hizo no poder disfrutar de la hospitalidad de los
Carolinenses ni ellos de nuestra hazaña, pero las cosas son así. En otra
ocasión será, sabemos que el Ayuntamiento de La Carolina apoya nuestro proyecto
y así quiero anunciarlo y denunciarlo para que se sepa y vergüenza de los demás
que aun habiendo recibido la misma información que el de la Carolina ni se han
molestado en decir ni pio salvo Puebla de Don Fadrique y Jimena de la Frontera.
Faltan veintitantos que nati de nati.

Llegó el grupo de
Fran y Manolo
a la Carolina sobre las 7:30 y los Vascos sobre las 14 horas, prosiguiendo
hasta Linares primero y luego hasta Andújar y Marmolejo donde ambos repusieron
fuerzas para afrontar los 70 km. finales que les quedaban que eran los más
duros ya que la subida hasta Cardeña se hizo eterna llegando por fin los
primeros a las 17:35 y los Vascos a las 04:30 horas.
Ni que decir
tiene que TODOS llegaron exhaustos, que a todos se les reconoce el mismo mérito
y que TODOS, incluso Fran Menor han escrito una página muy importante en el
ciclismo de ultra fondo. Los mensajes recibidos con Facebook. Twiter, privados,
etc., así lo demuestran y cosa curiosa ya hay apuntados más de una docena para
la próxima edición.
Recibidos por
la Concejala del Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba y entrevistados por el
cronista de la ciudad, fueron obsequiados con una bolsa con productos
específicos de la tierra y una insignia de la ciudad, nosotros obsequiamos al
Ayuntamiento con un maillot oficial de la prueba que es nuestro mayor y mejor
tesoro.
Ni que decir
tiene que esta crónica es bajo el punto de vista y vivencias mías
exclusivamente, como organizador y apoyo a los participantes. Evidentemente
cada participantes tendrá su crónica, se publique o no. Me gustaría que al
menos alguno lo hiciera para
satisfacción del grupo, de la prueba y de muchos ciclo-turistas de ultra-fondo
actuales y posibles.
Por último
agradecer el apoyo prestado a las instituciones como a las firmas que se han
interesado y creído en el proyecto como Obra Social La Caixa, Segura-Bici,
Biociclismo y los ayuntamientos de La Carolina, Puebla de Don Fadrique, Jimena
de la Frontera y como no Villanueva de Córdoba.
2 comentarios:
Enhorabuena Manolo; el mundo ya se te queda pequeño...
que grandes , faltaba yo jijijijijiji
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