martes, 21 de julio de 2009

Brevet 1.000 km. Massamagrel 2009


Y llegó el día señalado a la hora señalada. El acojono iba subiendo de tono aunque exteriormente no se notara, pero la procesión iba por dentro.
Día 16 a las 09:00 bicicleta cargada en el coche, bolsa con ropa ciclista y todos los utensilios que posiblemente iba a necesitar (bueno menos los que se olvidaron que ya se sabe como tiene uno la cabeza) y carretera y manta para Bañeres de Mariola en Alicante, por cierto un pueblito precioso (unos 5.ooo hab.)rodeado de sierras por todos los lados y al estilo de Vilches (en todo lo alto), que era donde había quedado con mi maestro para desde allí sobe las 5 de la tarde emprender nuevamente viaje hasta Massamagrel (Valencia) a fin de participar en esta prueba tan peculiar y para algunos sobredimensionada.
Eran las 6 de la tarde cuando llegamos encontrándonos algunos colegas tumbados bajo algún árbol, preparando la bici, sacando bolsas, etc. Saludos de rigor acostumbrados, abrazos, vamos a tomar café, en fin lo de costumbre en estos casos hasta que llegaron las SUPERNENAS con los carnet y hojas de ruta y empezaron a ponernos en fila (hay que ver como son las mujeres!), claro que si no fuera por ellas ¡que iba a ser de nosotros!
En esta brevet es donde he visto gente de mas sitios, entre otros: Andalucía, País Vasco, Islas Baleares, Madrid, Cataluña, Aragón, Galicia, Castilla León, Castilla La Mancha y como no el más numeroso País Valenciano. Una gozada tanta diversidad y tan buenos amigos.
Llega la hora señalada, fotografía de rigor, faltaba uno que a última hora no pudo venir; somos 21 en total y ya dispuestos y nerviosos por empezar a dar pedales y que sea lo que Dios quiera. Al tran tran salimos todos juntos, empiezan los problemillas de costumbre: que si el cuenta no funciona, que si la pila, que si tal …
A la altura de Cheste decidimos ponernos los chalecos y encender al menos los pilotos, la luz solar se iba apagando y había que ir en condiciones óptimas de seguridad. Ya de noche llegamos a Alborache, primer control y primera parada para ir reponiendo alimentos que los íbamos a necesitar, ya llevamos más de 75 km., A partir de aquí teníamos la principal subida de toda la ruta, primero llegamos a la Portera (110 km.)donde en una fuente repusimos agua y esperamos a los que iban más despacio, vamos como los reagrupamientos de los clubes; Una vez todos juntos, sumamente sudorosos por el grado de humedad que había en el ambiente, otra vez al tran tran a muy buen ritmo nos dirigimos a Albacete; cuando pasábamos por los pueblos, algunos en fiestas, fuimos la atracción momentánea de los lugareños, sorprendidos por el espectáculo de luces, colores y locos dando pedales a las 2 – 3 de la mañana, recibiendo aplausos y vítores que te levantaban el ánimo de sobremanera.
Tomamos la N-322 en Los Duque que ya no dejamos hasta El Robledo, Cruzamos el Cabriel y subimos hasta Alborea y Casas Ibáñez donde nos tomamos un cafelito, pasteles y bebidas refrescantes. Descanso cortito y otra vez carretera y manta hasta Albacete, alguno que otro pinchó y al grito de ¡PINCHAZO! El pelotón se paraba, se arreglaba rápidamente el pinchazo, se aprovechaba para evacuar y tocar alguna canción trasera en el silencio de la noche y hasta para contar algún chiste o hacer alguna broma que todo el mundo se lo tomaba de muy buen humor. Aquí ya empezó el jodido vasco a destaparse y a declararse al amigo Alfredo que menos mal que no accedió.
Llegamos a Albacete sobre las 4 y media, tomamos café y alguna pasta que otra, volvimos a reponer líquido y nuevamente con los ojos como puños con la flaca debajo hasta Villanueva de las Fuentes que era donde teníamos previsto desayunar además de sellar en el control.
La madrugada es la peor hora para todo, especialmente lo fue para nosotros que el sueño iba haciendo mella y alguna cabezadita se escapó a mas de uno. En El Jardín algunos pararon a llenar agua otra vez y en el cruce antes de llegar a Robledo, nos detuvimos porque faltaban un par de ellos que venían ya con el ganchillo, eran los de Mallorca. Tumbados en la carretera algunos trataron de echar un coscurrillo que se llama por aquí sin conseguirlo claro.
El aire hasta aquí nos había empezado a castigar pero era soportable. Desde El Robledo hasta Ciudad Real la cosa se puso fea, muy fea, llegó a alcanzar posiblemente los 30 km./h) en algunos momentos y el esfuerzo tuvo que ser aumentado así como la coordinación entre todos (bueno alguno se despistaba de vez en cuando)porque de otra manera no se podía hacer.
Con el aire de cara y a relevos por parejas en cada poste kilométrico, la mañana iba apareciendo y el calor también claro, al mismo tiempo que las fuerzas y algunos ánimos se iban mermando.
Llegamos por fin a Villanueva de las Fuentes donde dimos cuenta de unas tapas de queso manchego (no podía ser de otra manera), platos de ensalada y un par de huevos fritos con papas a lo pobre (nuestras barritas energéticas); le íbamos empujando de vez en cuando con un buen vaso de cerveza o tinto con casera, para que no se quedara en la boca. Alguno debió beber un poco más de la cuenta o que ya el viento le puso la cabeza como a Don Quijote y se puso a dar vueltas con el culo al aire. Hubo que maniatarlo pegarle dos guantazos y otras cosas que no puedo decir aquí. El humor y el buen rollo no faltaban ni faltó en ningún momento a pesar de las muchas dificultades y las pulsaciones en todo lo alto.
Nuevamente en marcha, rajando en hebreo por el viento y el calor hasta que llegamos a Valdepeñas que un colega de Cataluña (creo) decide que ya es suficiente, que se retira, que nos vayamos a la m….., que él se coge un taxi y se va para casa. Son cosas que pueden pasar y de hecho pasan. Los cuerpos no están siempre lo mismo y lo mejor es tener la cabeza siempre perfectamente despejada.
Desde Valdepeñas hasta Almagro que fue donde comimos (en el parador de turismo) los 40 km. que separan las dos ciudades se nos hicieron 400, el calor no bajaba de 40º y el viento no nos dejaba avanzar, yo seguía recordando a Don Quijote (cómo no iba a ver gigantes y otras cosas), debía conocerlo bien puesto que yo soy de estas tierras y se lo que pasa. Al final llegamos a Almagro, pueblo precioso, con su Corral de comedias y plaza con soportales entre otras cosas, cuna de los encajes y las famosas berenjenas de Almagro. Aquí fuimos atendidos por un colega nuestro (cicloturista) que se asombraba de lo que estabamos haciendo. Lo invitamos a venirse con nosotros pero parece ser que el trabajo no se lo permitía (ni el acojono).
Bueno que otra vez en marcha después de comer, Ciudad Real, Manzanares y hasta la Solana. Allí nos hincamos unos melones, agua y bebidas refrescantes que dimos buena cuenta de ellos a la sombra de un árbol a la entrada del pueblo. Ya llevábamos 500 km. esto estaba chupado (por los co…..), ahora el viento nos soplaba a favor, bueno desde Ciudad Real, la marcha era más viva, aunque ya las fuerzas eran menos pero se notaba, vaya si se notaba. Al pasar por Alhambra una avería de Alfredo nos detiene un poco y continuamos enseguida recordando que un camión casi atropella a algunos porque parecía que tenía mucha prisa. Se dejó medias ruedas en la carretera, a lo mejor es que se enteró que le estaban poniendo el sombrero en la cabeza e iba a ver quién era.
Pasamos por las lagunas de Ruidera, un grupo decide pararnos a echarnos una foto, lo hacemos y ya los 12 km. que faltan para Osa de Montiel los hacemos como podemos y a contra reloj porque la noche se avecinaba. Al fin llegamos entre dos luces. El primer día ya había pasado. Esto estaba CHUPADO. Total 550 km. de vellón que esos ya no volvían.
Ducha, cena y sin very-guel cada uno se durmió sin rechistar. Suena el despertador a las 5 de la mañana, como podemos y con dolores por todas partes nos levantamos (aunque algún taconeo se había escuchado por los pasillos antes), desayunamos y ya lo sabéis nos montamos como podemos en la flaca y carretera y manta.
El calor se había transformado en fresquito, ¡qué digo fresquito 10º es frío!, a pesar de los manguitos, chubasqueros y lo que llevábamos algún tiritón que otro se escapó hasta que llegamos a Pedro Muñoz, punto de control y de re-desayuno. Viñas y más viñas que se perdían a lo lejos por esas carreteras planas totalmente hasta que nos metemos en la provincia de Cuenca. Un pinchazo mi rueda delantera hace parar al grupo que en un par de minutos está solucionado. Continuamos a relevos haciendo la cadena y eso es la leche, los 40 km. por hora no se bajaba, todos entrando y todos disfrutando tanto de la velocidad como de la coordinación, incluso había tiempo de hacer alguna broma.
Llegamos La Almarcha, damos buena cuenta de unos bocatas variados remojados con las bebidas refrescantes que cada uno quería y nuevamente en marcha hasta Cuenca por un territorio bastante feo, sobón, caluroso hasta las inmediaciones de Villar de Olalla que fue donde paramos a comer. El calor también hizo mella en más de uno además de los continuos sube y baja que se hacían eternos.
Aquí en este tramo es donde el grupo se rompió en grupitos varios y donde el formado por Alfredo, Cristóbal y yo a ritmo cómodo para los tres Alfredo fue informando a Cristóbal de la Peña ciclista Paterna (nuevo más o menos como yo en esto del ultrafondo) de los requisitos necesarios para obtener el diploma y distinción de randonneur 5000 que no la tenían todos los que decían tenerlo.
Comida y bebida a gogó (aunque un poco cara), carretera y manta para continuar la ruta. Pasamos por la circunvalación de Cuenca y nos dirigimos a Motilla del Palancar primero y después a Venta del Moro teniendo que atravesar la serranía de Cuenca por el Alto de la Tórdiga que no es que sea un puerto durísimo, pero que por el aire y lo despejado del terreno junto con la hora en que se tenía que subir lo hacían duro como así fue. Fotografías de recuerdo y enorme bajada que con la carretera recién asfaltada se gozó de lo lindo.
Decidimos esperar al grupo que venía detrás por si había que echar una mano ya que las fuerzas cada vez se iban mermando y llegamos a Motilla del Palancar, punto de control y de reavituallamiento último antes de la Venta del Moro donde cenamos y dormimos.
A relevos en cadena pasaban los kilómetros hasta que en la presa del pantano de Contreras en las Hoces de Cabriel (vistas estupendas), decidimos ponernos los chalecos y encender las luces ya que aunque quedaban unos 20 km. había que subir el puerto y cruzar los túneles.
Llegamos a Venta del Moro sobre las 10 y media, ya con fresquito y demacrados. Dimos buena cuenta de la cena y a la cama pasando antes por el túnel de lavado como era preceptivo.
Diana a las 6 de la mañana y a las 7 estábamos desayunando en el área de servicio de la autovía, preparándonos para terminar lo que dos días antes habíamos empezado y que ya quedaban unos 140 km. y casi todos cuesta abajo excepto una parte del recorrido por una sierra preciosa (creo que se llama Buseos) , pasando por Sot de Chera, Chulilla con sus baños. Esta sierra me recordaba primero a las Alpujarras y una vez dentro a la Sierra de Las Villas en especial la zona de la Cueva del Peinero. Fotos según se podía porque la carretera es muy estrecha y un poco bronca y hasta Casinos ya por la vía de servicio y cuesta abajo que ni que decir tiene a cómo íbamos.
En Casinos, almuerzo a base de bocatas, cervezas y refrescos y a por los 45 últimos km. entre naranjos y acequias de riego interminables, acompañados por un buen numeroso número de colegas de los clubes de alrededor que suelen salir al encuentro de los brevet haciendo parte del camino juntos disfrutando todos de la armonía y buen rollo que caracteriza este tipo de pruebas donde NADIE TIENE QUE DEMOSTRAR A NADIE NADA.
Por fin llegamos a Massamagrel. Todo el temor con el que salimos se transforma en felicitaciones, enhorabuenas incluso emoción de algunos. El objetivo se había cumplido sin ningún problema digno de mención que es lo más importante. Algunos que era la primera vez que hacíamos esta “BURRADA” nos auto-demostrábamos que esto lo puede hacer CUALQUIERA que se ponga claro y que esté convencido de que puede hacerlo.
Durante las muchas horas que rodamos juntos, han surgido como no podía ser de otra manera amistades profundas; quizás no nos volvemos a ver, o nos vemos en la Madrid – Gijón – Madrid, o en cualquier otra prueba, pero que sabemos que estemos donde estemos y participemos en lo que participemos estamos ahí, y que un pinchazo es un pinchazo de todos, que una avería es también de todos y sobre todo un sufrimiento y un retorcimiento encima de la bicicleta TAMBIEN ES DE TODOS.
También se han ido concretando planes para el mes que viene, para la M-G-M que ya no la vemos como tan inalcanzable como hace una semana. La euforia, la autoestima y los ánimos se han elevado considerablemente.
Fotografía de recuerdo y comida de fin de marcha y despedida hasta el mes que viene que nuevamente volveremos a rodar juntos, también unto con otros 150 colegas mas venidos de todo el mundo.
Los datos se pueden resumir en los siguientes:
Distancia total: 983 km.
Desnivel acumulado: 7.200 metros.
Tiempo total invertido: 66 horas ( 39 rodando y 27 paradas)
Una experiencia inolvidable aunque espero que sea de paso ya que el techo no ha llegado.
OBJETIVO CONSEGUIDO

1 comentario:

alfredo hernandez dijo...

Pasamos tres dias muy buenos, y encima preparados de todas todas para la madrid-gijón-madrid, manolo cuando acabemos esta nos preparamos una de costa a costa que el que se lo propone lo consigue a por la siguiente, que se puede , ea ale